domingo, 9 de marzo de 2014

Política


Disciplina que aborda el estudio de las problemáticas que se plantean en una sociedad determinada y que deben ser resueltos para asegurar una convivencia armónica de las personas en la sociedad.


Hoy en día parece que todo gira alrededor de la política, esa gran enemiga, pues cada vez que nombramos esa palabra causa reacciones muy diversas: escalofríos, enfados, desentendimiento... no hay palabra que cause, al menos a priori, una reacción tan diferente entre una comunidad humana. Y, cada vez más, hay una mayor cantidad de personas que quieren de forma voluntaria desentenderse de ella, alegando siempre los mismos motivos: "es que todos son corruptos", "es que no se puede confiar en ninguno", "es que todos son iguales"; siempre un "es que..." más una adición, que depende de la persona a la que preguntes. Puede que ya existiera antes algún tipo de desconexión de la política, que nos parece harto aburrida y llena de problemas y elementos que pueden mejorarse, pero no podemos evitar reconocer que la política, queramos o no, forma parte de nuestras vidas. 

Aquellos que dicen que no quieren enterarse de lo que sucede en el país, yo siempre les lanzo una sencilla pregunta: ¿de verdad te da igual que te quiten todo por lo que han luchado tus padres, tener que vivir en un mundo donde todo, absolutamente todo, tengas que pagarlo; donde se recortan derechos, además de sueldos, y somos los súbditos de los bancos y empresarios? Si tu respuesta es sí, entonces se entiende que te dé igual lo que ocurra, pero si no es así... entonces lo siento mucho, pero tiene que importarte la política. 

Porque la política no es formar parte de un partido político -aunque puede ser-, es tener tu propia opinión sobre lo que están haciendo, manifestarlas ante los demás y no dejar que los demás puedan influenciarte, sino forjar tu propia visión de las cosas según tu criterio, y con él en tus manos, como tu herramienta más preciada, colar la información que recibes en el cerebro y creerlo o no. Porque claro, ¿acaso todo lo que dicen los políticos, esos representantes de lo que hay en las comunidades con el nombre de política, debe considerarse como cierto? Pues, al igual que nuestras relaciones con los amigos, que podemos creerlos o no en base a nuestro criterio, lo mismo deberíamos hacer con los políticos. Siempre se piensa que la política es mentira, pues los políticos mienten, pero no es más que un proceso de decadencia que ha ido viviendo este concepto, hasta llegar a un punto en el que un porcentaje de población cada vez más alto se desentiende de la política. Y es un dato alarmante. Sin el interés por la política, entendida como un interés por todo lo que afecta a una comunidad humana -ya sea ciudad, pueblo o estado-, ¿no es el paraíso para un gobierno, para los políticos, tener a gente que se despreocupa y no dice ni hace nada sobre lo que hacen?

Nos encontramos en un mundo donde, al menos aparentemente, da verdadero miedo tener una opinión diferente a, por ejemplo, tu grupo de amigos. ¿Pensamos que si opinamos de diferente manera nos van a hacer el vacío, que no nos van a volver a hablar, que nos tacharán de raros o diferentes? Todos nos planteamos eso cuando decimos cosas que difieren de las que dicen los que nos rodean. Y en aspectos políticos, de decir si te gusta o no lo que hacen, ocurre lo mismo, solo que con el añadido de que no hacemos nada para cambiarlo. Las manifestaciones son para demostrar que uno está en contra o a favor -aunque esta última menos- de algo que han hecho los dirigentes de tu país, no para causar destrozos a los bienes muebles y salir en la tele como un "alterador del orden público". La gente que se cree que las manifestaciones son violentas, que no sirven para nada y que no merecen la pena, está bastante equivocado y con la cabeza comida por todo lo que dicen en televisión. Cuando aparece retransmitida una manifestación dedican unos pocos minutos a la misma, y centrándose en los disturbios causados por cuatro o cinco frente a la cantidad total de los reunidos en la misma. Pero mucha gente sigue pensando que las manifestaciones es eso, violencia, aunque no sea ni la mínima parte de lo que verdaderamente significa. Hay algunos que piensan que solo con palabras no se puede llegar a producir un cambio, que es necesario un "golpe contundente" para que nos hagan caso; es su opinión, se respeta, pero yo no la comparto para nada. No hay nada más poderoso que la palabra.

Por eso pienso, volviendo al tema principal, que aquellos que dicen ser ajenos a la política, es igual que decir que son ajenos a lo que ocurre en su propio país. Es necesario ir más allá de los simples conceptos de pertenecer a un partido u otro, apoyar a un político, o cosas así que, más adelante, no sirven para nada y te ciega completamente. Está bien dar tu apoyo a uno u otro partido, pero eso acaba que uno está encasillado en una idea y no puede ver que otro de diferente partido o corriente política tiene la razón. Lo mejor, en si humilde opinión, es declararse neutral para tener una mentalidad más amplia, reconocer quién tiene la razón y, ante todo, quien está completamente equivocado. Todos los seres humanos nos equivocamos, lo verdaderamente difícil es saber en qué y reconocerlo, pedir disculpas y hacer todo lo posible para solucionarlo. Cuando el error está hecho, no vale quedarse rumiando que lo has hecho mal, sino aprender de ello y saber superarlo para no volver a tropezar en la misma piedra. Pero si fuéramos coherentes, no sería ningún incoveniente tener partidos o corrientes políticas: para elaborar una ley que no se varíe con la llegada de cada uno de los partidos al poder, es tan fácil como reunirse todos y llegar a un acuerdo. Esa posible excusa de "es que no vamos a ponernos de acuerdo" no tiene sentido, porque tendrás que reunirte el tiempo que haga falta, como si es un año, o dos, o los que sean, para que sea del agrado de todos. La clave está en saber ceder en algunos aspectos, para que en otros puedan cedértelos a ti. Además, así se crean leyes imperecederas, que ningún otro tendrá ganas de cambiar, porque se prometerá que no se modificarán en aspecto alguno.

Por desgracia estamos en un mundo donde la cabezonería manda. Y es que la cabezonería no es mala en sí misma, sino cuando te niega a ver tus errores. Es muy fácil echarle la culpa al vecino por lo que hay, y muy difícil reconocer los tuyos y pedir perdón por ellos para poder mejorar. Aunque eso pueda decirse de la política, se puede extrapolar a muchos aspectos de nuestra vida, sin ir más lejos en las relaciones humanas, entre nuestros amigos.

La política es una ciencia que nace en la comunidad humana y se desarrolla entre los hombres. Nosotros, como conformantes de una sociedad o de un conjunto de humanos, tenemos casi el deber y la obligación de formar parte de ella, no en forma de partido político o de militante de un partido, sino de usar tu derecho a voto para elegir a tus representantes, de salir a la calle para reflejar tu descontento o apoyo a lo que hagan los poderosos y, sobre todo ello, tener la mente abierta para defender tus derechos, porque si tú no luchas por ellos, nadie va a hacerlo.  

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